Christina Lagarde dialogó con Infobae

Hay temas de la agenda económica global que obsesionan a la titular del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde. Uno de ellos es el proteccionismo nacionalista y sus derivados, entre los que se cuenta la llamada “guerra comercial” que protagonizan Estados Unidos y China.

De todo eso habló la ejecutiva francesa, quién además se expresó extensamente –en una nota que se publica por separado– sobre la economía argentina, el acuerdo stand by y cuándo terminará la recesión.

Durante el G20 en Buenos Aires, a partir de hoy, sostiene la número uno del FMI, buena parte de las expectativas estarán cifradas en un posible avance en ese rubro. La oficialización del USMCA, el acuerdo de libre comercio que surgió de las cenizas del NAFTA, sería una señal positiva.

También la desvela el populismo, en todas sus vertientes, porque sus promesas irrealizables generan luego “frustración y resentimiento”. Para todas estas preocupaciones, dice Lagarde, la respuesta debe ser una mayor apertura comercial y un mayor intercambio de servicios junto con lo que define como un “multilateralismo diferente”, centrado en la gente, que no beneficie a unos pocos sino “a todos los que sea posible”. El mundo, advirtió durante una entrevista con Infobae y otros dos medios nacionales, debería concentrarse “en eliminar en vez de reconstruir barreras”. Ese será su mensaje a los principales líderes mundiales en la capital argentina.

Estoy segura de que se va a firmar de manera formal y oficial el USMCA (el nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá) en Buenos Aires, lo que va a ser una señal de al menos la finalización de las negociaciones que se llevaron adelante durante aproximadamente un año y medio

Pero lo que más inquieta a la directora gerente del Fondo, según sus propias palabras, es “el endeudamiento excesivo”, tanto público como privado, que está en su pico histórico, bastante por encima de los niveles previos a la última gran crisis financiera global. “No podemos seguir acumulando deuda”, alertó la titular del FMI. Puede parecer una paradoja y quizá lo sea. Con una salvedad. Lagarde exige una transparencia total de los procesos de endeudamiento, para que sea posible verificar la sustentabilidad de los países. Hay en ello una responsabilidad del prestamista, advirtió.

– ¿Qué mensaje trae a la cumbre del G20?

– Doce meses atrás dije “el sol está brillando, es momento de arreglar el techo”. Más recientemente dije “tengan cuidado, vienen nubes, todavía hay tiempo de arreglar el techo”. El último hecho fue “las nubes se vuelven cada vez más oscuras, nunca es demasiado tarde para arreglar el techo, pero la ventana de oportunidad para hacerlo se está haciendo muy angosta”. Creo que todavía estamos en ese punto, con un foco particular en las oportunidades de jugar como un equipo en lugar de mirar a lo parroquial, el potencial individual y el desarrollo. Porque si bien creemos que el enfoque individual es necesario tanto en términos de la política fiscal, los reequilibrios y las reformas estructurales, también creemos que es realmente importante enfocarse ahora en los beneficios que traería jugar de manera colectiva, cooperar mejor y eliminar en vez de reconstruir barreras. De modo que ese va a ser mi foco. Tengamos cuidado con los nubarrones que crecen en el horizonte y prestemos atención a las oportunidades de mejorar nuestro juego colectivo.

La directora Gerente del FMI Christine Lagarde y el ministro Nicolás Dujovne (NA)

La directora Gerente del FMI Christine Lagarde y el ministro Nicolás Dujovne (NA)

– ¿Qué tipo de logros espera el FMI de la cumbre del G20?

– Creo que lo que todos tienen en mente es algún tipo de avance en materia de comercio internacional. Sería algo muy bienvenido. Estoy segura de que se va a firmar de manera formal y oficial el USMCA (el nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá) en Buenos Aires, lo que va a ser una señal de al menos la finalización de las negociaciones que se llevaron adelante durante aproximadamente un año y medio. Pero todas las miradas van a estar puestas en otras naciones, incluidos Estados Unidos y China y si sus discusiones conducirán a un marco, a un compromiso de lograr avances. Eso sería una señal fuerte. También creo que en línea con el foco puesto por (la presidencia de) la Argrentina (del G20) en el futuro del trabajo y el impacto de la economía digital, también habrá una fuerte discusión sobre el impacto de la tecnología y la necesidad de atender los cambios, tanto en términos de trabajo como en términos de datos. Desde nuestra perspectiva, como FMI, todo lo que tenga que ver con fintech (tecnología financiera) y la implementación de la agenda de fintech fijada en Bali, será de gran importancia.}

– Usted fue muy explícita sobre los riesgos de la llamada “guerra comercial”. ¿Es más optimista ahora?

– Bueno, en algún sentido si. Porque ver que se firme el USMCA es un claro progreso. Hace sólo cuatro meses, muchos observadores y muchos contendientes hubieran levantado sus brazos y temido lo peor. Al menos tenemos un acuerdo. Reunió a tres países. Y ahora al menos tenemos no sólo la implementación o amenaza de tarifas, sino que también tenemos a dos presidentes que mantendrán una (reunión) bilateral y ojalá fijen los términos para futuras negociaciones.

– Usted también ha estado hablando sobre el riesgo del nacionalismo y el creciente populismo en el mundo. ¿Cómo cree que debería lidiar el mundo con los gobiernos nationalistas y populistas que en muchos casos han desafiado al multilateralismo?

– Lo voy a sorprender, pero creo que la respuesta es más apertura y un tipo de multilateralismo diferente. Lo que quiero decir con más apertura es que hay todo un segmento de nuestras economías que es impulsado por los servicios y no por el intercambio de bienes. El intercambio de bienes y el traslado de bienes por todo el mundo representa un valor relativamente menor del valor total del comercio que tiene lugar. La industria de los servicios todavía está afectada por restricciones, barreras, tarifas, licencias, etc. Habría un beneficio significativo con una mayor apertura, mas servicios transfronterizos estarían disponibles. Y si como resultado de ello hay más crecimiento, entonces vas a necesitar más espacio para redistribuir el crecimiento y distribuirlo mejor. A eso me refiero al hablar de más apertura. Lo que quiero decir por un multilateralismo diferente es uno más enfocado en la gente, más centrado en la gente. En otras palabras, ¿el comercio internacional, la digitalización, la nueva tecnología van a beneficiar a unos pocos o a todos los que sea posible? Sobre los beneficios de abrir mercados, ¿vamos a prestar especial atención a la situación de la gente que será desplazada, gente que será excluida por las transformaciones de la cadena productiva? ¿Habrá programas educativos diseñados para ellos de manera que puedan adaptarse? Creo que hay enormes oportunidades y potencial como resultado de todo esto, pero debemos empujar esos límites.

– La agenda populista podría estar de regreso pronto en partes de América latina, ¿qué efectos podría tener esto para las economías de la región?

– Lo que a menudo se ve con el populismo son promesas irreales, que no están calibradas fiscalmente. Y lo que por lo general surge de allí es la frustración y el resentimiento porque las promesas que se hicieron no se pueden cumplir. Realmente espero que el temor del populismo en algunos países se reduzca con realismo fiscal cuando la gente mida los costos de ciertos proyectos y el margen fiscal disponible para financiar en los hechos esas promesas. Creo que la realidad siempre vuelve para acecharte. Y la realidad, cuando se trata de cumplir promesas políticas, es el margen fiscal.

– ¿Le preocupa la presencia creciente de China en América latina? Esto es algo de lo que se habla mucho en Washington.

– Les diré lo que realmente me preocupa. Me preocupa el endeudamiento excesivo, no sólo en América latina sino en todos los países. Porque tenemos –y esto realmente es preocupante– un endeudamiento público y privado, corporativo y particular, que está en su punto histórico más alto. Tenemos 182 billones de deuda en dólares en este momento. Esto es un 60% más de lo que teníamos antes de la crisis financiera. No podemos seguir acumulando deuda y hay algunos países que están en riesgo de deuda o cerca de ese riesgo. Debemos prestar más atención a esto, esperando y exigiendo una transparencia total sobre el endeudamiento, tanto en términos de quién es el acreedor, cuáles son los términos y las condiciones, cómo es la maduración de modo de poder calcular realmente la sustentabilidad de los países, para que estén alertados, y quién es el prestamista. Sea China o cualquier otro acreedor que tengan la posibilidad de decir no, y los acreedores mismos, sean públicos o privados. Algunos bancos, algunos prestamistas, son igualmente responsables de verificar la sustentabilidad de esos países.